Hay familias que tienen luz propia y eso se nota y se siente, como la formada por Cristina, Javi y el pequeño Mateo.
Pasamos juntos una agradable tarde de verano junto al mar.
Risas, juegos, ojos de cielo, sonrisas tímidas que dieron paso a carcajadas.
Abrazos, besos y mucho mucho amor.
